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Verás la luz del Amor de Cristo

 

La luz del Amor de Cristo.

Tú puedes ver la luz de Cristo en todas las fases de tu vida.

Si te sientes preocupada o ansiosa por alguna situación, ten la seguridad de que la luz de Cristo está contigo y la verás.

Mantén en tu corazón y mente esas palabras y déjalas que te den fortaleza.

Recuerda que eres un ser con una gran espiritualidad.

Acude a la gran misericordia de Cristo y las curaciones se darán.

La fortaleza y el consuelo llegarán, los temores desaparecerán y tu confianza será renovada.

No interesa las luchas de tú interior, o los retos externos que tengas, la fe y el valor para vencer tus dificultades los encontrarás.

El Espíritu de Cristo está contigo como un faro que te ilumina y guía.

Dale a esa luz divina la oportunidad de brillar en tu ser, como Jesús aseguró al decir:

“Ustedes son la luz del mundo” (Mateo 5:14).

En cada pensamiento y oración, decide seguir a Jesús.

Establece el hábito de dirigirte a Él.

Ya que su luz nos “alumbra a todos” (Mateo 5:15).

Con la luz del Amor de Cristo llena tu vida de bondad…

 

Ten siempre presente que cuentas con la luz de Cristo, confirma tu fe en El y jamás te abandonará.

Mantén ese pensamiento, especialmente cuando te sientas triste, cuando te asalten las dudas o te falte la fe.

Luego mira más allá de esos sentimientos de inseguridad y verás el lugar secreto del Altísimo en ti, deja que su luz y misericordia te abracen y devuelvan la fe en El.

En lugar de detenerte en los problemas y dificultades, pon tus pensamientos y confianza en ese Cristo que está contigo.

Entre más acudas a la luz de Cristo, la cual está contigo, más poderosamente brilla, en cualquier oscuridad trayendo una renovación a tus capacidades espirituales.

Verás como el desánimo se convierte en tesoro de nueva fortaleza y de tu ser emerge la riqueza de una nueva comprensión.

Sé que hay momentos en que sientes que no puedes hacer frente a la vida, a las responsabilidades o a las desilusiones.

Sé que hay momentos en que puedes sentir que el amor de Jesús y el de tus seres queridos está muy lejos de ti.

Pero si en esos momentos pones tu confianza en Dios, en ese Dios que es amor, tu fortaleza espiritual vendrá de inmediato a ti y saldrás adelante de toda situación.

Recuerda como Jesús enfrentó todas las dificultades que encontró en el mundo y no olvides sus palabras:

 

“Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12) y “Ustedes son las luz del mundo”

 

Él nos mostró, que siempre podemos elegir entre la luz o la oscuridad y nos da fortaleza y sabiduría para enfrentar con su luz misericordiosa cualquier problema que se nos presente.

 

Dios es la luz y siempre esta ahí

 

Cuando estoy consciente de que Dios está en mí, soy una mejor persona, mi vida se llena de confianza, de amor, de felicidad.

Irradio luz de esperanza hacia todas las personas que están a mi alrededor.

 

Por eso Dios y Señor mío.

Te pido de corazón que nunca dejes apagar Tu luz en mi corazón.

Amén.