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Foto por Hassan Saleh en Unsplash

 

¡El centro de mi vida es el amor divino de Dios!

 

Tú bienestar te lo da Dios

 

Dios está enviándote el bienestar que le estás solicitando, ya sea porque lo deseas o lo necesitas.

No interesa la situación por la que estés atravesando Dios te lo concede.

 

“Antes que me llamen les responderé, y antes que terminen de hablar habrán sido atendidos” – Isaías 65:24

 

Ora con fe, pon toda tu confianza en la misericordia de Dios y en ese transcurso de espera recibirás la respuesta de Dios, dándote la sabiduría y la fortaleza que debes tener para seguir adelante.

Recibirás paz y esperanza con las cuales tu corazón se llenará, dándote la seguridad de que la solución a tus dificultades ya vienen hacia ti.

No te dejes acosar por la confusión, el temor, el dolor o la depresión, afiánzate en tu fe.

Sé siempre firme y confía en las bendiciones que Dios tiene para ti.

Aunque no sepas cómo ni cuando, ten la completa seguridad que Dios enviará sus bendiciones con abundancia para ti.

La bondad de Dios siempre nos llega y esta se puede manifestar en que tengamos una buena idea, en darte más valor y confianza en ti mismo, en despertar conciencia de agradecimiento o en obtener fortaleza y fe.

Esto lo puedes recibir por intermedio de una persona conocida y bondadosa o de alguien a quien no conoces.

 

¡La solución te llega!

 

Impregna todo tu ser con esta verdad.

Convéncete de que todo se te dará, pon en tu mente, corazón y alma con la certeza de que Dios te concederá lo que necesitas.

Dale a Dios las gracias en nombre de todos los que reciben sus bendiciones y muéstrate obediente aceptando siempre su Santa Voluntad.

Pon tu atención nuevamente en tu necesidad y entrégate otra vez a Dios, que es fuente de salud, amor y sabiduría.

A medida que ores ten presente en lo profundo de tu alma que Dios te concederá lo que necesitas.

 

¡Mi necesidad es escuchada, Gloria a Dios!

 

Uno de los aspectos que más debemos tener presentes es estar convencidos de que cada experiencia que tenemos nos trae una bendición.

Cuando se nos presenta una situación desesperada y verdaderamente desalentadora, busca refugiarte en el amor de Dios.

En todas tus dificultades recuerda que hay grandes posibilidades que puedes conocer a través de la fe y la oración.

 

“Traten después de probarme dice Yahvé de los Ejércitos, para ver si les abro las compuertas del cielo o si derramo para ustedes la lluvia bendita hasta la última gota” – Malaquías 3:10

 

Mantén claro y firme en tu mente, que Dios provee siempre para todas tus necesidades.

Libérate de toda tensión y ansiedad, confiando en que Dios te dará todo lo que tú necesitas.

 

¡Confía en Dios y ora mucho!

 

Cuando dependes totalmente de Dios, te das cuenta que Él siempre está a tu lado en tu vida y en todo lo que te rodea.

Levántate todos los días con la confianza de que algo bueno hay para ti.

En todo lo que tengas que afrontar sigue adelante confiando en Dios y seguro de que Él está contigo.

Deja que tu fe en la magnificencia de Dios se extienda a otras personas, convirtiéndote en un puente de bendiciones a través del cual el Espíritu Santo con su amor lleve amor y ayude a otros en sus propias necesidades.

Con fe, amor y bondad puedes llevar felicidad y confianza a un amigo, a un ser querido e incluso a personas a quienes no conozcas o mejor aún no hayan sido buenos contigo.

Recuerda que aún antes de que pidas, el bien de Dios surge gratuitamente.

 

¡Recíbelo y alégrate en el Señor!