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Foto por Ben White en Unsplash

El Amor de Dios es mi compañia y me ayuda en toda necesidad

“En Dios solo descansa el alma mía, de Él viene mi esperanza” – Salmo 62:6

 

Extracto: Con la oración esperamos que Dios nos dé una respuesta perfecta. Amar a Dios es  mi compañia y  me ayuda en toda necesidad en cada momento, a toda hora y lugar.

 

Y luego espero…

 

Hay palabras que aparentan relacionarse porque expresan ideas afines.

Como por ejemplo: fe y oración, gozo y alabanza.

El amor de Dios es mi compañía

Hay otras que creemos que no necesitan asociarse, por ejemplo: expectación y espera.

En algunas ocasiones no queremos relacionar esas dos ideas. Queremos que sean expectación y contestación.

“En Dios solo descansa el alma mía, de Él viene mi esperanza” – Salmo 62:6

Es verdaderamente importante esperar en silencio cuando oramos fervientemente, por algo que necesitamos o deseamos.

Como resultado cuando oramos, esperamos que Dios nos dé una respuesta perfecta.

Pero no dejamos que esa idea espiritualmente madure en nosotros.

Cuando afanosamente esperamos que la respuesta venga de Dios la encontramos.

Por lo tanto, nuestras oraciones son contestadas en silencio,.

Tenemos la seguridad de que todo está bien, de que todo está bajo el amparo y la dirección de Dios.

Estamos convencidos que no hay nada que no podamos enfrentar porque contamos con la compañía de Dios, alrededor de todo lo que nos concierne.

Dios es mi compañia…

 

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los Hijos de Dios” (Romanos 8:19).

Todas nuestras oraciones, pensamientos, anhelos y deseos debemos ponerlos con la firme confianza de que somos hijos e hijas de Dios.

Mantenemos esta actitud de fe, todo lo que esperamos se nos cumple y el Espíritu de Dios se manifiesta en nosotros.

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Amar de Dios es mi compañia me ayuda en toda Necesidad.. No te alejes de Dios

 

Oramos con fe, cuando nos forjamos ideas positivas y constructivas basadas en la verdad.

Cuando eliminamos los pensamientos negativos, cuando dejamos ir todas las creencias que nos limitan, las amarguras, los lamentos, los resentimientos cambiando todo esto por una fe y seguridad ciega en Dios.

Y perdonamos a todos los que nos han ofendido, entonces el bien de Dios surge y la revelación del Hijo de Dios se desarrolla en nosotros.

Oramos por curación, paz, prosperidad, liberación, protección, amor o éxito, debemos esperar la manifestación de éstos.

Pedimos por otras personas, debemos siempre tener la confianza de que serán ayudadas y bendecidas.

No interesa por lo que oremos, debemos estar conscientes que todo lo que esperamos viene de Dios, no de nuestras propias oraciones, no de las oraciones de otro o de cosas externas.

Por consiguiente esperamos resultados perfectos cuando oramos puestas nuestras esperanzas en Dios y cuando oramos así y esperamos en silencio.

Dios se manifiesta en nosotros. Debemos tener confianza absoluta, pues sabemos que Dios es el creador, que mucho más allá de nuestra expectación está el perfecto bien y cumplimiento de Dios.

 

¡Ora con fe y Dios te escuchará!