Seleccionar página

Tengo fe en el Espíritu

 

Corazón Bondadoso de JESUS

Una de las experiencias más apasionantes que me está regalando nuestro maestro es el estar en el Corazón Bondadoso de JESUS.

 

Ayudar a las personas con quienes tengo algún encuentro, ya sea personal, por teléfono, por carta o por email, es una forma de que depositen el Corazón Bondadoso de JESUS.

Sus vidas, su familia, sus preocupaciones, sus enfermedades, sus proyectos, sus metas.

Ese corazón, que quedó abierto por la lanza hace 2.000 años y que está esperándonos para lavarnos y sanarnos con Su Preciosa Sangre.

Cuántas personas están alcanzando paz, de una manera rápida y permanente depositando en ese Corazón Bondadoso de Jesus.

A su esposo(a), hijos, compañeros de trabajo, de Iglesia, a los que los han ofendido o a los que ellas han ofendido.

Testimonio de como el Corazón Bondadoso de JESUS la ayudó a superar su sufrimiento

Una señora con 30 años de sufrimiento por el mal proceder de su hijo y con deseos de “botar esa cruz” como ella decía:

«empezé a poner a mi hijo en el Corazón de Jesús y aunque él no había cambiado, yo tenía una gran paz: Jesús me estaba sanando».

Y poco a poco, lo hizo con su hijo y su familia ya que no pueden estar en ese Corazón de Jesús sin ser sanados.

Confiemos en Jesús y la nueva pesca será más grande.

Jesús nos dice:

“El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza” (Mt.8:20).

“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso” (Mt. 11:28)

Gracias Jesús, porque nosotros si tenemos donde reclinar no sólo la cabeza, sino nuestro corazón herido, roto, despedazado y enfermo.

Desde hoy tengo un gran refugio:

EL CORAZON DE JESUS..

Por eso, hermano, hermana, si estás cargado, cansado, desalentado, enfermo, si el peso de la vida te está aplastando… deposita tu vida, tu esposo(a), tus hijos, todo en el Corazón Sanador de Jesús.

Repita conmigo esta oración:

Señor Jesús, buen Pastor, en este momento te pido que tomes mi corazón en tus amorosas manos y deposítalo en tu Corazón.

Gracias Jesús, gracias por recibirme y guardarme.

Gracias Jesús Gracias porque en tu Bendito Corazón con tu Preciosa Sangre vas levantando mis pecados, vas sanando mis heridas.

Te alabo y te bendigo Jesús, amigo fiel, porque dentro de tu Corazón mi corazón se hace nuevo, semejante al tuyo.

Bendito eres mi buen Jesús.

Preséntale tus heridas vivas todo lo malo o todo lo que en este momento te está haciendo sufrir y repite tres veces la oración anterior.

(Si quieres, repítela más veces antes de seguir leyendo).

De este refugio, ¿Quién me va a sacar?

Nadie, Si, Señor Jesús, de TU CORAZON NADA NI NADIE NOS VA A SACAR.

Gracias Jesús, mi único Señor.

Y cuando alguien me quiera sacar… saldrá ganando porque lo he de colocar dentro de Tu Corazón para que sanes a esa persona como lo estás haciendo conmigo.

En vez de sacarme va a quedar atrapado y descansará en el mejor refugio del mundo, de paz, perdón, amor, libertad, misericordia, sanación, bendición, que es Tu Bendito Corazón.

Por favor, repita la oración ya no con tu nombre sino con el nombre de la persona con quien tienes problemas o quieres ayudar en este momento.

Ahora, ¡Deposítala!…y continúa.

 

Corazón Bondadoso de JESUS escúchanos

 

Por cosiguiente cuando el orgullo te ataque repite muchas veces:

“Jesús manso y humilde de corazón haz mi corazón semejante al Tuyo”.

Debemos empezar diciendo: “Jesús pasa tu mano sanadora” después:

“Gracias Jesús, porque ya pasaste tu mano sanadora” Esto debemos repetirlo frecuentemente

Cuando estemos en oración demos decir:

“Jesús pasa tu mano sanadora por aquel que me ofendió, por aquel a quien yo ofendí”.

Y ahora:

Gracias Jesús, porque en tu Corazón Sanador queda fulano/a… y yo, gracias, porque con Tu Preciosa Sangre sanas las heridas de fulano/a….. y las mías, gracias.

 

Y dentro de Tu Corazón nada me hará daño: Corazón Bondadoso de JESUS

 

“Tomaremos serpientes con las manos, beberemos veneno y no nos hará daño” (Mt. 16:17)

De modo que nadie me podrá hacer daño, ni perjudicar, ni maldecir porque estoy dentro del Bendito Corazón de Jesús.

Por consiguiente así que llegó “la hora de la libertad”, “la hora de la paz”, sólo nos puede liberar quien es libre y Jesús nos dijo:

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida…Yo soy la luz, el que me sigue no caminará en tinieblas…y la Verdad os hará libres” Juan 8:12-32.

Gracias Jesús amado, por tener Tu Corazón abierto para recibir a todas las personas por  quienes derramaste Tu preciosa Sangre.

Por lo tanto, de ahora en adelante: Toda persona que llegue a mi memoria: la voy a colocar dentro del Corazón de Jesús para que vaya sanando sus heridas, llagas o enfermedad.

¿Quién sale ganando? Los dos salimos ganando.

La otra persona, porque Jesús la va sanando y…yo, porque también va sanando mi memoria.

Gracias Jesús, porque además de eso, contigo siempre gano, cuando yo entro una persona en Tu Corazón y le doy una bendición recibo de ti mil bendiciones.

Todos nuestros problemas de salud, económicos, en el matrimonio o cualquier clase de contratiempo que se nos presente.

Por consiguiente pongámoslo dentro del Corazón de Jesús y sin lamentarnos digamos, Gracias Jesús, Gracias.

Practicando este sencillo ejercicio, no se imaginan cuanta paz encontramos.

Recuerden esto lo podemos aplicar en cualquier situación, con toda persona que hablemos y que nos confié su necesidad depositémosla dentro del Corazón Sanador de Jesús.

Gracias Jesús por enseñarnos este camino de felicidad.

De hoy en adelante no le pidamos imposibles a Jesús,

Ya que El mismo nos enseñó a orar: “No nos dejes caer en la tentación”  aunque siempre tendremos tentaciones.

“Y crean que todo lo que habéis pedido en oración ya lo habréis recibido y lo obtendréis” Marcos 11:24.

Por esta razón, les invito a dar un paso en oración:

Dar gracias adelantadas por lo que quisiéramos pedir.

Y así obedientes a Jesús veremos la gloria de Dios.

También debemos en cada mañana al levantarnos, darle gracias a Dios para que en todo nuevo día derrame su Espíritu en nuestra vida y así ungir a todos los que El ponga en nuestro camino.

Esto es, que sea un Pentecostés diario y debemos repetirlo todas las veces que queramos durante el día.

Por la noche antes de dormir debemos hacer:

Un pequeño examen de conciencia y pedir a Jesús que mi corazón con cada latido diga Jesús, Jesús, Jesús y toda la noche te alabaré y daré gracias.

Leyendo este artículo tres veces y a los pies del Santísimo

“Jesús Eucaristía” se irán sanando nuestra alma y cuerpo.  Amén